Por Lola Rayana.
La crisis se ha convertido en un drama profesional y personal para ciertas personas. Entre ellas, quienes han tenido que rebajar todavía más su nivel de vida porque han pasado de percibir un sueldo adecuado a disponer tan sólo de la prestación por desempleo. También afecta a quienes han desempeñado durante mucho tiempo puestos de cierto prestigio profesional (directivos o altos ejecutivos) y ahora ocupan un trabajo de menor reconocimiento social. El experto en Recursos Humanos Javier del Riego explica cómo afrontar estos cambios de estatus en el plano psicológico y laboral.
Ejecutivos y profesionales despedidos, que antes cobraban grandes sueldos, ahora apenas perciben 1.000 euros. ¿Cómo afecta este cambio a sus vidas?
La situación personal y laboral del despedido es dura. Los cambios de estado anímico son constantes. Para poder empezar a resolver la nueva situación, hay que interiorizar que ésta no es indigna y que el despido no es un hecho aislado. El cambio de estatus económico afectará más o menos según los objetivos vitales. Si la propia madurez y la de las personas que rodean al afectado le permiten estar lúcido respecto a las cuestiones importantes, superará tarde o temprano lo ocurrido. Siempre se abrirán las puertas a nuevos trabajos.
Pero hay personas que viven esta situación con un sentimiento de "vergüenza".
Es un error grave. Es esencial que la persona que ha perdido su empleo entienda que no es la única, que no se debe sentir sola y que hay miles de personas en su misma situación. La sensación de fracaso o la posible entrada en una depresión son los factores que menos animan para salir a buscar un nuevo empleo. Hay que ser positivos y capaces de transmitir esa energía cuando se intenta encontrar trabajo.
Fuente: Consumer Eroski

